“La insoportable insolencia del pobre niño sin rodillas”
Jonás tiene nueve años, tiene también un par de redondos ojos, un par de medianas orejas, una pequeña nariz con dos orificios nasales, una boca muy floja, dos brazos con sus dos codos y también tiene dos piernas. En fin, justo lo que un niño común debiera tener, sin embargo hay un pequeñísimo detalle; Jonás no tiene rodillas… Ya lo veo exclamando “¡Oh! pobresito…” o quizá pensando “¡Qué asco! ¿Cómo puede ser posible?”. Usted, queridísimo lector, no es el único que lo ha hecho. Y júrelo, tal vez se habría arrepentido.
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El primer día de clases, Jonás se encontró en las escaleras del cole con Mateo, su odioso vecinito (de casa y de pupitre). Mateo miro con excesiva curiosidad y morbo la forma chistosa en que Jonás se las arreglaba para subir.
Jonás, enfadoso como es, se detuvo a preguntar:
-¿Qué me ves?
-No tienes rodillas.-Respondió Mateo.
-¿Y qué? Tú no tienes glandulas pituitarias, y no digo nada.
-¿glandulas pitu…qué?
-Son unas cosas que te hacen más inteligente.
-Mi madre me comprará unas, te lo apuesto.
-¿De verdad?
-Seguro que sí.
-¡jajaja! Ay, Mateo, lo que no tienes es sentido común.
-¡Cállate. También te apuesto a que mi madre me compra eso si se lo pido!
…dejemos caer el telón.
Esta entrada fue publicada el Mayo 11, 2009 a las 1:48 pm y archivada bajo Humor, Libros, Palabras., Tall Stories con etiquetas cuentitos, Humor, Jonás, Mateo, mentirotas, sin rodillas. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del feed RSS 2.0 Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio sitio.
Mayo 12, 2009 a 6:33 pm
pobre mateo, es un idiota. = (
Mayo 19, 2009 a 11:04 pm
Hasta que vuelvo a saber algo sobre el niño sin rodillas.. ya lo extrañaba.. y eso que apenas supe cual era su nombre!….
Yo quiero ser tu amiga Jonás!