Archivo para junio, 2009

La exhumación.

Posted in Palabras. with tags on junio 18, 2009 by toxicwords

Letras Muertas surge de la necesidad de expresar todo aquello que no sabía como decir, de mostrar inquietudes, traumas, aficiones, locuras, etc, etc… En fin, hacerle honor al título y transformar aquellas ideas en un cementerio de palabras.
Por ello la necesidad de exhumar esos cadáveres, de reivindicar todas aquellas ideas y mostrarlas al mundo sin pretención alguna que no sea la de un medio de escape más a la opresión creativa en que constantemente me veo envuelto.
Por ello, dejaré de lado, (aún no sé si definitivamente) Letras Muertas para prestarle atención a mi primer cuadernos de notas on-line, “La exhumación” Donde podrás encontrar introspecciones, notas sin sentido y pequeños intentos de cuentos e historias con el toque de humor negro que a tantos nos diviérte…
Si quieres seguirme, adelante. La dirección es:

http://laexhumacion.blogspot.com

PD. Gracias a todos por sus comentarios en Letras Muertas.

La lluvia.

Posted in Libros, Palabras., Tall Stories with tags , , , , on junio 12, 2009 by toxicwords

Una gota de agua cayó sobre una lámina de metal allá lejos, en el jardín. No tuve que abrir los ojos para adivinar que iba a llover, suspiré y me acomodé en el sofá, quería seguir durmiendo un poco más… Inmediatamente, el plop de las gotas comenzó una descompuesta melodía y pude sentir en el rostro la brisa que  se filtraba fresca por la ventana abierta, me volví para evitar las pequeñas gotas que rebotaban en el marco. La mortecina luz crepuscular inundaba la recámara de forma agradable y reconfortante, se había creado una atmósfera muy particular, una imagen propia del silencio, esa imagen que evoca indiscutiblemente a  la soledad. 

Inconcientemente, volví  suspirar… De pronto sentí frío.

El cielo se desgarró con un relámpago y el trueno acentuó su dramatismo, tuve un sobresalto e instintivamente miré hacía la ventana. No me bastarán las palabras para describir lo que observe: Afuera, lo que caía no dejaba de ser una ligera e insignificante llovizna de junio, sin embargo, sobre las nubes un aro de luz verdosa parpadeaba intermitentemente y de manera caótica, era como si un rayo eléctrico hubiese tomado dicha forma. El aro se expandía constantemente dejando escapar un relámpago de manera aleatoria que no supe a bien, si llegaban a tierra, y  cada que lo hacía, un conmovedor estruéndo le acompañaba.

La imagen de lo que sucedía en  el cielo me tenía paralizado, pero hubo otra imagen que me perturbo aún más;  del centro del aro comenzó a descender un objeto, tenía una forma circular, hosca como una roca, emitía un sonido parecido al siseo de un motor eléctrico. Descendió en medio de la lluvia y se detuvo a unos metros antes de tocar la barda del jardín, una compuerta se abrió del objeto  y de ella dos sombras bajaron indiferentes a la lluvia. Eran de la misma consistencia que las leyendas urbanas nos han mostrado a los fantásmas, seres etéreos que alcanzaban a mostrar la curiosa forma humana, seres de otro planeta  que parecían estár hechos de humo.

Notaron mi presencia de inmediato, uno de ellos se acercó hasta mi ventana y pude distinguir como se llevaba el índice al sitio donde hipotéticamente debería tener los labios, como pidiéndo que guardara silencio. El objeto suspendido en el aire destellaba luces frías, rastreaban cada metro del jardín. En un instante, las luces apuntaron a un lugar en específico. Las sombras se desplazaron hasta ese lugar escudriñando un punto en el centro del jardín, justo debajo de un viejo árbol. Las luces cambiaron de color a un verde intenso, como los rayos del aro luminoso en el cielo. Entonces hubo otro estruendo, ésta vez producto del franco ataque en contra de nuestra tierra, nuestro planeta.

Me tiré al suelo con las manos tapándome los oídos, y aún así pude escuchar otros dos truenos que me pusieron los nervios de punta. No puedo decir con presición el tiempo que permanecí ahí escondido con mi miedo, pero en cuanto el golpeteo de la lluvia recuperó su monótona melodía, me aferré al valor que me quedaba y con sigílo me asomé por encima del marco de la ventana. Pude ver que el objeto seguía flotando con sus luces frías, de la compuerta brotaban lo que parecía ser una especie de tentáculos biomecánicos que removían la tierra justo debajo del árbol, donde los ataques habían caído. Observé como los entes ascendían y se adentraban en el objeto que volaba a la par que los tentáculos desenterraban un extraño objeto cuya existencia desconocía, parecía ser una cápsula negra, del mismo material que la nave. De la cápsula colgaban singulares pìezas metálicas, una especie de antenas rígidas, y del otro lado, asomaba un largo tubo del cual escapaba un humo rojizo. Aquello era un arma proveniente de otro mundo.

La nave ascendió junto con la cápsula, subió hasta el circulo de luz y poco a poco fue desapareciendo hasta esfumarse en un fugaz rayo que desgarró por última vez el cielo. La lluvia continuó hasta muy entrada la noche, y en todo ese tiempo no dejé de mirar por la ventana y reflexionar sobre lo vivído; aquellos seres remolcaban ese objeto fuera de nuestro mundo, ¿por qué? ¿quiénes eran? Quizá aliados cuya misión era la de proteger nuestra soberanía mundial, quizá vigilantes del cielo en busca de anomalías en el universo, ó, quizá, seres que decidieron darnos una última oportunidad antes de invadir nuestro subvaluado hogar…

No lo sé. A fin de cuentas, supongo que moriré sin conocer la respuesta… Tal vez en algún otro lugar del mundo alguien tampoco puede dejar de mirar al cielo en busca de una explicación.

L.M.

La carretera.

Posted in Grandes Historias, Libros, Tall Stories with tags , , on junio 7, 2009 by toxicwords

Hacía ya un rato que un libro no me impactaba demasiado al punto de permitirme escapar una lágrima y un suspiro desalentador por lo trágica que resultó la historia leída. “La carreterea” del exéntrico escritor Cormac Macarthy, es un libro que se lee rápido, que engancha y conduce por un sendero lleno de desesperanza, una historia lúgubre que ocurre en un mundo devastado después de una guerra nuclear, en algún lugar sin importancia del planeta, quizá en norteamérica, quizá en una fría costa. Que nos cuenta la travesía de un padre y un hijo a los que Macarthy no les da nombre ni apellido, porque quizá quiere demostrar que a pesar de la crudeza y la brutalidad de sus palabras, es una historia humana la que nos cuenta…

“La carretera” es una novela que cuenta el principio del final de un viaje que atraviesa un mundo desolado y que precisamente nos ha de conducir a la misma desolación…

Estabilidad emocional.

Posted in Música, Palabras. with tags , , on junio 3, 2009 by toxicwords

Bien, las semanas anteriores me mantuvieron alejado de la realidad, pero ya es tiempo de volver a poner los pies sobre la Tierra… Comencemos éste periodo de calma y alegría (Pumas campeóoon, ohh, oh.)  con una rola que me enloquece: “Burning Fence” de los chicos de Asian Dub Foundation, que por cierto estuvieron en el Limbo hace algunos meses dando un performance de antología…

Vale, ya fue mucho escribir. Relájate, súbele a tus bocínas o audífonos y no te olvides de comentar. Enjoy it!

La final. Vol. 2: Cómo no te voy a querer…

Posted in Fútbol, Pumas, ReBeL with tags , , on junio 1, 2009 by toxicwords

Se los dije, la inteligencia iba a ser determinante en la segunda fase de la serie final. Los equipos saltaron a la cancha con la furia característica de ambas instituciones; Pachuca, local, hambriento e incisívo. Pumas, cauteloso y soberbio, un raptor al acecho de su presa. Sin embargo, el error, fue un segundo factor que estuvo presente de manera nubla en el encuentro, prueba de ello es el penal marcado en contra del equipo auriazul en el primer tiempo, Pumas cometió una falta totalmente innecesaria y eso, provocó el empate, que en lo particular, me hizo mantener el aliento durante gran parte del partido.

Esta barra loca que te quiere tanto, va contigo a todos lados...

Esta barra loca que te quiere tanto, va contigo a todos lados...

Pachuca no escatimó en esfuerzos y se lanzó con agresividad al frente, fue un duro contendiente que desplegó un juego cuyo objetivo era el de desestabilizar el balance ataque/defensa de Pumas, en ello radicó su error, puesto que como ya lo dije, Pumas era el raptor al acecho  y en cuanto tuvo la oportunidad marcó el gol que nuevamente nos ponía por encima del marcador.

Pumas campeón, Pumas campeóoon...

Pumas campeón, Pumas campeóoon...

La historia del segundo gol de Pachuca no difiere demasiado, un equipo que se lanza al frente y se estrella en la defensa lidereada por el imperial Darío Verón. Sin embargo el gol cae después de otro error táctico de Pumas. El ambiente era tenso… He ahí que la inteligencia viene a cuento de nuevo, mientras Pachuca se lanza al asfixiante ataque, no repara en que es muy probable que el encuentro se extienda a los tiempos extras,  sus energías se ven francamente disminuídas y una expulsión les complica la situación. Entonces, el raptor, se abalanza a dar el golpe final. Los cambios hechos por el DT son fructíferos; Pablo Barrera anota el tercer gol de la serie a diez minutos de terminar el segundo tiempo extra. El marcador global lo dice todo: Pachuca 2 – Pumas 3. (Genuinos goles de ataque los del auri)

El equipo, el Rector y la copa.

El equipo, el Rector y la copa.

Venga PUMAS, la sexta estrella es nuestra.

México, Pumas, Universidad. Goooya!